Enfermera María Consuelo Rángel

Pre-ocúpate

¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido preocupados en estos días, al ver los acontecimientos que desestabilizan al mundo en general, incluyendo nuestras familias y nuestra vida? Aunque en estos días hay una razón general de preocupación, la realidad es que todos en algún momento anterior de nuestra existencia, nos hemos sentido preocupados. Preocuparse es propio del ser humano y, puede ser la reacción natural cuando enfrentamos circunstancias que obligan cambios esperados o inesperados, reales o imaginarios. A veces  la preocupación es fruto de problemas imaginarios,  pero en otras oportunidades las amenazas son reales  como es el caso de la amenaza del coronavirus en nuestros días.

 

La preocupación en si misma puede ser una reacción inicial y normal de nuestra mente que propicie la busqueda de una solución, ante una situación que está generando ansiedad; también puede motivar la preparación para lo que pueda venir en adelante. No obstante la preocupación puede convertirse en una reacción negativa cuando nos quedamos aferrados a pensamientos catastróficos que, como bolas de nieve, aumentan su volumen en nuestra mente día a día. En este caso las preocupaciones generan ansiedad, temor y angustia, y cuando estos síntomas crecen pueden convertirse en trastornos de ansiedad o trastornos metabólicos.

 

Uno de esos trastornos metabólicos que se puede presentar, está relacionado con el aumento de cortisol en la sangre, hormona segregada por el páncreas que  tiene como función ayudar en el metabolismo de las grasas; también es llamada la hormona del estrés. Cuando una persona maneja demasiada preocupación se aumentan los niveles de cortisol y la hormona del estrés deja de cumplir su función, lo cual genera un aumento de las grasas en el organismo; convirtiéndose en un factor de riesgo para la aparición de otras enfermedades como la diabetes (azúcar elevado en sangre), o dislipidemias (triglicéridos o colesterol por encima de las cifras normales). Adicionalmente puede aumentarse la producción de ácido clorhídrico a nivel gástrico elevando también el riesgo de aparición de ulceras gástricas. A nivel inmunitario se disminuye la producción de defensas en nuestro sistema linfático predisponiendo los pacientes al padecimiento de enfermedades y deterioro de la salud con mayor facilidad, dado que el sistema linfático es el encargado de producir defensas en nuestro organismo. En este caso la persona sufre un bloqueo de su capacidad de respuesta, su mente se confunde y se desgasta, se le difículta encontrar solución a sus dificultades y se pierde capacidad vital.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, te propongo un cambio: no te pre-ocupes, ocúpate. Para hacer realidad el ocuparnos en lugar de pre-ocuparnos, nos podemos apoyar en una de las promesas de Dios que dice: Echando toda vuestra ansiedad sobre sus hombros por que Él tiene cuidado de vosotros (1 Pedro 5:7). Existen herramientas sicológicas que también podemos usar. La Dra. Yuly Barrero recomienda una, que es práctica y sencilla; la cual hace que pasemos del pre- ocuparnos a ocuparnos en lo que realmente es importante. A través de este ejercicio se hace posible entender cuáles de las situaciones que están generando preocupación son reales. Adicionalmente permite a la persona desbloquear su mente para encontrar la solución adecuada o para poner a un lado lo que no se puede solucionar y que genera el deterioro de la salud; para así enfocarse en situaciones reales.

 

El ejercicio recomendado por la Dra. Barrero es el siguiente:

  • Toma una hoja de papel y lápiz.

  •  Comienza a identificar todas las cosas que en este momento te preocupan y escríbelas en una lista.

  • Luego vuelve a leer la lista e identifica cuáles de estas cosas no están sucediendo y son producto de tu imaginación o incluso puede ser que nunca sucedan. Las que identifiques así, señálalas.

  • Ahora, en la lista restante identifica cuáles de estas cosas que te preocupan no tienen solución o son realidades que tú no puedes cambiar. En tal caso se deben aceptar; no con una actitud de resignación, sino con una actitud de aprendizaje. En cada item de esta lista  escribe un puntico al frente e identifica que es lo que te enseña para la vida esta situación y quédate con ese aprendizaje.

  • Por último, en esta lista identifica las cosas que tienen solución y que dicha solución dependen de ti. De estas  debes hacerte cargo y ocuparte de ellas. Crea un plan de acción para cada una, en el que cada día puedas dar un paso hacia adelante y cumplir pequeñas metas que te lleven a cambiar el pre- ocúparse por ocuparse de cosas realmente importantes.

 

De esta manera se fortalece el bienestar emocional, mental y social; nivelando la producción de cortisol en el páncreas, aumentando la secreción de endorfinas a nivel cerebral, y generando bienestar en el ser humano.

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