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Pr. Alejandro Trejos

Pilares de la Devoción - Parte 1

La vida devocional es una experiencia espiritual en la que se participa como profesos cristianos, mediante una comunión diaria con el Señor. A través del ejercicio de esta devoción se busca contemplar a Dios y permitirle que gradualmente ennoblezca el carácter de la persona que ora, preparándola para enfrentar firmemente los retos que envuelven su vida cristiana.

 

A través de las Sagradas Escrituras, se encuentran varios ejemplos de personas que experimentaban constantemente esta clase de comunión con Dios. Los seguidores de Cristo pueden experimentar esta comunión con el creador practicando una vida devocional comprendida por la oración, el estudio de la Biblia y el culto familiar, siendo ellas las herramientas básicas que Dios ha dejado para que sus hijos se acerquen a Él y puedan contemplarlo.

 

 

La oración

 

La oración es un pilar importante para que el cristiano pueda desarrollar su vida devocional, es la forma más elemental de la experiencia religiosa que satisface la necesidad de acercarse a Dios que siente cada persona. Esta práctica permite que el creyente tenga una relación directa con el Señor, logrando así una aproximación y una afinidad con su creador.

 

Una evidencia de que la oración es una realidad, es la percepción y la experiencia de la persona que hace uso de ella, la oración produce un cambio en la vida de quien la practica, recibiendo grandes beneficios de parte de Dios en el ámbito espiritual y emocional. Este cambio sólo se puede experimentar mediante el ejercicio de la fe, de parte del creyente, hacia Dios.

 

Orar es hablar con Dios, comunicarse con él, con el simple hecho de expresar a Dios los pensamientos se está orando, pero también se debe ser atento para escuchar su voz, a través de su Palabra, es un diálogo recíproco, siendo así una de las grandes experiencias del ser humano.

 

Es un privilegio participar de la oración, pero debe ser un acto de solemnidad a Dios, esta tarea demanda dedicación de parte del creyente, una preparación individual para estar en presencia del Señor y un afán de compartir ese momento especial con Él. White enseña: “Oración y esfuerzo, esfuerzo y oración, serán la tarea de vuestra vida. Debéis orar como si la eficiencia y la alabanza se debieran completamente a Dios…Nadie que no ore puede estar seguro un solo día o una sola hora.” (Eventos de los Últimos Días, p. 65).

 

 

 

El estudio de la Biblia

 

Al igual que la oración, el estudio de la Biblia es fundamental para el desarrollo de una vida devocional completa, sin éste el hombre no puede percibir cuál es la voluntad de Dios ni cuál es el camino que Él quiere mostrarle. White habla: “La Biblia entera es una revelación de la gloria de Dios en Cristo. Aceptada, creída y obedecida, constituye el gran instrumento para la transformación del carácter. Es el gran estímulo la fuerza que constriñe, que vivifica las facultades físicas, mentales y espirituales y encauza debidamente la vida.” (El Ministerio de Curación, p. 364).

 

A través del estudio de la Biblia, Dios obra en el creyente fortaleciendo y moldeando su carácter a su semejanza, esto le permite a cada persona adquirir la preparación necesaria en su caminar como cristiano; la fortaleza es integral, física, mental y espiritual. White enuncia: “La Palabra de Dios debe ser el fundamento de todo estudio, y las palabras de la revelación, cuidadosamente estudiada, apelan tanto al intelecto como al corazón y los fortalecen. Se requiere el cultivo del intelecto para que comprendamos la revelación de la voluntad de Dios para nosotros.” (Mente Carácter y Personalidad, T.1 p. 91).

 

La Biblia no es un libro común, así que no debe ser estudiada como cualquier otro libro. Al ser la revelación de Dios para el hombre, éste debe poner todo su empeño en comprender lo que realmente quiere Dios que aprenda de su revelación. Para que el fiel seguidor de Cristo pueda estar firme como cristiano debe seguir las enseñanzas encontradas en las Escrituras. Depende de lo que cada creyente reciba a través del estudio de la Palabra de Dios, su fortaleza para enfrentar y vencer el mal; un cristiano no puede dar más de lo que con anterioridad ha recibido.

 

Elena White refiriéndose a la Biblia acota: “Llenad vuestro corazón con las palabras de Dios. Son el agua viva que apaga vuestra sed. Son el pan vivo que descendió del cielo... Nuestros cuerpos viven de lo que comemos y bebemos; y lo que sucede en la vida natural sucede en la espiritual: lo que meditamos es lo que da tono y vigor a nuestra naturaleza espiritual.” (El Camino a Cristo, p. 88).

 

A la capacidad espiritual que es anotada aquí, se suma la capacidad mental que la persona adquiere del estudio de dicha fuente infinita de conocimiento. La misma autora declara: “Si la mente es puesta a la tarea de estudiar la Biblia para obtener información, las facultades de razonar mejorarán. Con el estudio de las Escrituras la mente se expande y llega a ser más imparcialmente equilibrada que si se ocupa en obtener información general de los libros que se usan pero no tienen conexión con la Biblia... La Biblia es como una fuente. Cuanto uno más la mira, más profunda parece.” (Mente Carácter y Personalidad, T.1 p. 106).

 

 

La oración y estudio de la Biblia van de la mano

 

Es importante la devoción que cada cristiano le demuestre a su Salvador, esto lo puede hacer mediante la práctica de una vida devocional constituida por la entrega personal a través de la oración y el estudio de la Biblia; esto le permite no desviarse del camino correcto y conservar el anhelo ferviente de estar a todo momento al lado de su Creador.

 

White esboza: “Nunca se debe estudiar la Biblia sin oración. Antes de abrir sus páginas debemos pedir iluminación del Espíritu Santo, y nos será dada” (El Camino a Cristo p. 91). Y concluye demostrando que: “Cada día debéis aprender algo nuevo de las Escrituras. Escudriñadlas como si buscarais tesoros ocultos, ellos contienen la palabra de vida eterna. Orad por sabiduría y entendimiento para comprender estos escritos sagrados” (Joyas de los Testimonios T.2 p. 98).

 

Es responsabilidad de cada estudioso de la Biblia, realizar esta tarea con la mayor dedicación y fervor, estar preparado para recibir las grandes verdades que le permitan conservarse firme en medio de un mundo de maldad y vislumbrar el camino que lo llevará al cielo. Oración y estudio de la Biblia, dos aspectos que no pueden faltar en la vida devocional de un cristiano.